
El presidente del Principado, Adrián Barbón, afirmó este martes que las comarcas mineras “serán parte del mejor futuro de Asturias”, durante su intervención en el acto La Fuerza de las Cuencas, celebrado en Morcín y organizado por La Nueva España, la Sociedad para el Desarrollo de las Comarcas Mineras (Sodeco) y Hunosa Empresas (Hunem).
Barbón trasladó un mensaje de confianza y esperanza en el futuro de estos territorios, subrayando que las cuencas atraviesan un momento de cambio sustentado en cuatro pilares fundamentales: la recuperación demográfica, la llegada y consolidación de iniciativas empresariales, la reutilización de antiguos pozos mineros con proyectos innovadores y el enorme potencial del patrimonio industrial.
El jefe del Ejecutivo recordó que desde 2021 las comarcas mineras han logrado invertir la tendencia demográfica, registrando en 2024 un saldo migratorio positivo de 2.219 personas, un dato que consideró especialmente relevante en un contexto general de caída de la natalidad. A su juicio, este “reverdecer demográfico” es una de las mejores noticias para el futuro de estos concejos y un indicador de que algo ha cambiado de forma estructural.
Junto a la evolución de la población, Barbón puso en valor la implantación y expansión de proyectos empresariales que refuerzan el tejido económico de las cuencas. Entre ellos citó la transformación de la central térmica de La Pereda, la ampliación de la actividad de Bayer o los planes de Indra para la prueba de vehículos mineros en Reicastro, además de otras iniciativas locales que apuestan por la innovación y el empleo.
El presidente destacó también el valor simbólico y práctico de la recuperación de antiguos pozos mineros. Mencionó el caso de Carrio, en Laviana, donde ya se desarrollan proyectos vinculados a la agricultura y la alimentación; San Jorge, en Aller, que acogerá un centro de computación para la futura nube asturiana; o el pozo Santiago, donde las antiguas galerías se convertirán en laboratorios vinculados a la investigación sobre la vida en la Luna.
Otro de los ejes señalados fue el patrimonio industrial, cuyo potencial cultural, turístico y económico consideró “enorme”. Las experiencias del pozo Sotón, el valle de Samuño o el Museo de la Minería, explicó, son solo el inicio de un recorrido que puede convertirse en un motor de dinamización para las cuencas.
Barbón subrayó que este proceso de revitalización es fruto del trabajo conjunto de una sociedad cohesionada, del papel histórico de los sindicatos, de la iniciativa empresarial y también de los medios de comunicación, reivindicando la cultura minera como la base de esa “fuerza de las cuencas”.
El presidente defendió además el compromiso del Gobierno de Asturias con estos territorios, que, aseguró, se refleja en el presupuesto de 2026. Entre las inversiones previstas destacó cerca de 21 millones de euros para vivienda de alquiler social en Mieres, Langreo y Laviana, actuaciones de rehabilitación en Sotrondio y Morcín, la apertura de los nuevos centros de salud de Sotrondio y Lena, y la futura plataforma logística sociosanitaria de Langreo, que permitirá generar empleo y recuperar suelo industrial degradado.
En el ámbito deportivo, Barbón recordó que la estación invernal de Valgrande-Pajares contará con una inversión de 5,2 millones de euros, el 21% del presupuesto destinado a actividad deportiva, y defendió las decisiones adoptadas en la pasada legislatura para impulsar la estación, como la instalación de la telecabina, que, a su juicio, han permitido abrir una nueva etapa para Pajares.
El acto reunió también al director general de Energía y Minería, Javier Cueli; al director ejecutivo de la Agencia Sekuens, David González, y a la directora gerente de Valnalón, Marta Pérez, en un encuentro que sirvió para reforzar el mensaje de que las cuencas mineras afrontan el futuro con nuevas oportunidades y proyectos en marcha.
